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Cuando se pasea por la calle Jesús María de Córdoba no es difícil encontrar a algunos viandantes mirando con extrañeza, incluso con perplejidad, la fachada del Cine Góngora, hoy rebautizado como Teatro Góngora, no acertando a comprender si su aspecto de obra a medio terminar es debido al deterioro o a la desidia. No pretendo saber la respuesta, sin embargo sí creo que es bueno llamar la atención sobre estos pequeños detalles de nuestro patrimonio.

Vista lateral sur de la fachada

El Cine Góngora, antes de la restauración (Foto IAPH).


El Cine Góngora, es uno de los ejemplos de la arquitectura racionalista más singulares que tenemos en nuestra ciudad, y la única muestra del arquitecto madrileño Luis Gutiérrez Soto (1900-1977). Gutiérrez Soto es principal introductor de este estilo arquitectónico en su juventud, siendo conocido en algunas biografías precisamente con el arquitecto de los cines, por los numerosos proyectos de cines que firmó en Madrid y en otras ciudades españolas, a partir de los años veinte.

Gutiérrez Soto, además de aviador y jugador de fútbol (jugó en el Real Madrid y era conocido como Pichichi) fue uno de los arquitectos más prolíficos de nuestra historia. Comennzó su carrera con un personal estilo art decó, perteneció a la Generación del 25, habiendo sido compañero de nombres tan relevantes en la arquitectura española como García Mercadal o Fernández Shaw, además de uno de los referentes del Movimiento Moderno. Arquitecto brillante como demuestra el Famoso Museo de Mayoristas de Málaga (1942) hoy Centro de Arte Contemporáneo, resultado de un concurso convocado por el Ayuntamiento de esta ciudad andaluza, supo hacer carrera en el tiempo en el que vivió y trabajó.

 CINE BARCELÓ. (Luis Gutiérrez Soto)

El mítico edificio del Cine Barceló, transformado en 1980 en Discoteca Pachá.


Tras la guerra civil se posicionó del lado de los vencedores, con lo que contribuyó a la reconstrucción de la capital, vinculándose con el poder, construyendo algunas obras significativa del régimen, como el Ministerio del Aire (1957). Además, fue el arquitecto de la alta burguesía, construyendo para Juan March su palacio en Palma de Mallorca (1947), y también de las inmobiliarias construyendo edificios de viviendas como el de la calle José Abascal-plaza de Gregorio Marañón (1944) o el de calle Padilla, 32 (1946), siendo capaz de de adaptarse al gusto del cliente, a la flexibilidad de estilos y a la eficacia de sus proyectos, apartando la idea no obstante de una pretendida arquitectura nacional.

 CAC_málaga

El Mercado de Mayoristas de Málaga, un proyecto de 1929 de Luis Gutierrez Soto en conjunto con el arquitecto malagueño Juan Jáuregui Briales, que se presentó al concurso que había convocado el Ayuntamiento bajo el título de “Aviación” y que se construyó en 1942. Hoy día es la sede del Centro de Arte CAC Málaga de acuerdo con una remodelación de Miguel Ángel Díaz finalizada 2003. Rafael Moneo redactó una propuesta para la ampliación de este edificio en 2007 que no se ha ejecutado.

El proyecto del Cine Góngora data de 1929, y es de los primeros cines de su carrera, tras el Cine Callao (1927), el Cine Flor (1928), Cine Europa (1928) o el mítico Cine Barceló (1931), finalizando las obras en 1932, antes del ensanche de la calle Jesús María, realizado por Félix Hernández, y que en esa época apenas contaba con dos metros de anchura. El promotor fue la empresa Sociedad Anónima General de Espectáculos, SAGE, que era, a la sazón, el mayor empresario cinematográfico de España, y que como se puede ver, apostaba por la inversión, cuando el empresariado Español no lo hacía, disconforme con el sistema político de la época.

El edificio en el que se construye el Cine procede del solar en el que estaba precisamente el convento que da nombre a la calle, y que de convento, había pasado a ser teatro. Consta de tres plantas, proporcionando su fachada compuesta en un cierto estilo regionalista, una clara lectura de su interior, aunque su estilo modernista contraste con aquélla. En planta baja, el acceso hace a través de un pórtico de tres arcos de medio punto sobre columnas y que da paso al foyer y a la sala principal estructurada en dos niveles, el patio de butacas o platea y el anfiteatro y palcos, y a los dos núcleos de escalera y rápidos ascensores, que comunican con el resto de plantas. En segunda planta están los palcos y el anfiteatro así como el ambigú. En la tercera planta se sitúa la cabina de proyección y las dependencias auxiliares, y en la terraza el cine de verano. En ambos lados se pueden ver las ventanas y los torreones que corresponden a las escaleras que comunican las cuatro plantas del cine. La zona que corresponde a la tramoya escenario, sube hasta la terraza y se oculta tras la pantalla del cine de verano.
SALA

La sala del Cine Góngora, dividida en la platea y el anfiteatro.

AMBIGÚ

La planta principal, vestítublo y ambigú.

El cine se estrenó con la proyección de la película El Expreso de Shanghai (von Stemberg, 1932) el sábado 24 de septiembre de 1932.

estreno

Anuncio de la inauguración, a tres columnas en el Diario de Córdoba, el 24 de septiembre de 1932.


Podríamos decir que ese momento probablemente era una de las más modernas y lujosas salas de cine de toda España. Un ejemplo podrían ser las reseñas de la prensa de la época: El local que se inauguró anoche es una maravilla sencillamente. Cómodo, elegante, con una sobriedad de decorado, que presta encanto irremediable al salón. Las butacas, tanto de patio como de entresuelo, amplias y mullidas, el salón de te, las galerías para descanso, sala de fumar, todo perfectamente distribuido, fácilmente asequible, procurando siempre la mayor comodidad (La Voz, diario gráfico de información, 25 de septiembre de 1932).

El Cine Góngora, fue llamado durante muchos años Teatro Góngora de forma popular por los cordobeses, siendo en los años 80 la única sala en la que se podían dar funciones de teatro de la ciudad, habida cuenta de que el Gran Teatro estaba cerrado por aquel entonces. Sin embargo, como la mayor parte de salas de cine de la ciudad, y del país, sufrió el declive que supuso por un lado la política de proyectar únicamente estrenos y por otro el surgimiento de las salas multi-cines, lo que la condujo a un estado de abandono tal que en 1997 la GMU ordenó su cierre.

cine_gongora_terraza

Terraza de cine de verano desde la que se podían ver los luminosos de las plaza de las Tendillas.

En 2004 el Ayuntamiento la adquirió para su remodelación, que llevó a cabo son la aportación económica de unos conocidos grandes almacenes a cambio de la posibilidad de ampliar uno de sus locales. La remodelación finalizó en 2011, cerrando el cine de verano de la terraza para convertirla en una sala para 350 espectadores en la planta alta, manteniendo el aforo de 700 personas en la sala principal, o de representaciones. Otro de los cambios significativos, es que la denominación pasó a ser tras estas obras, y esta vez de forma oficial, la de Teatro Góngora, bendiciendo así el nombre popular, aunque traicionando si se me permite decirlo, la historia.

He encontrado en la ficha del edificio del IAPH un curioso dato, y es que el Cine Góngora se denominó en sus orígenes Cine Pathé, haciendo referencia, sin duda, a la pertenencia a la Compagnie Générale des Établissements Pathé Frères Phonographes & Cinématographes perteneciente a los hemanos franceses Charles, Émilie, Théophile y Jacques Pathé, procedente en origen de la empresa  Société Pathé Frères (Compañía Hermanos Pathé). Esta compañía, tras adquirir en el año 1902 las patentes de los Hermanos Lumière se convirtió, durante los primeros años del siglo XX, en la productora más grande de cine en el mundo, así como una gran cadena de cines con salas en varios continentes. En 1909 tenía más de 200 entre Francia y Bélgica, habiendo comenzado antes su expansión en el Reino Unido, con la primera sala en Londres en el año 1902, llegando ya en 1910 a tener salas en varias ciudades europeas, entre ellas Madrid, así como en Estados Unidos, Australia y Japón. A pesar de esta referencia en el IAPH, no he encontrado una sola referencia a esta denominación (Cinema Pathé) en la prensa, es más, el equipo de proyección, doble por supuesto, era de fabricación alemana, según las únicas referencias que he encontrado en la prensa de la época.

 Vista lateral Norte de la fachada

Otra vista de la fachada del Cine Góngora (Foto IAPH).


En arquitectura, y más concretamente en patología, se conoce como
espectro de un revoco, la aparición de las juntas de albañilería, del soporte sobre el que está aplicado este revoco, o de algún elemento oculto por éste. Esto sucede normalmente cuando la fachada se moja con la lluvia, y sus causas van desde la diferencia de absorción de agua de los diferentes materiales que la componen, hasta la distinta forma de evaporar esa humedad, pasando por las irregularidades en los distintos espesores de las capas que forman este revoco o el soporte del mismo. De esta manera, al igual que los fantasmas, es decir, al igual que imágenes impresas en la fantasía de quien los ve, los fantasmas o espectros de las fachadas se representan o aparecen de acuerdo con esta patología arquitectónica. Y son esos espectros, esos fantasmas, los que veo cada vez que paso por delante de esta fachada. Como dijo Goethe, la arquitectura es música congelada, y eso hace que haya que cuidarla especialmente, puesto que a veces, se congelan también las notas desafinadas.

Se podría pensar pues que esos fantasmas, acaso sean los de los cientos de personajes que llenaron las sesiones de tarde, vermú y noche de tantos cordobeses, en la expresión narrativa más pura del siglo XX, y que en los años 30 desbancando al teatro y dando la razón a Azorín. Quizáseste extrañísimo comienzo de siglo XX, haga que veamos convertido un cine en teatro y una fachada recién restaurada, en un estrafalario muestrario de revocos, olvidando el esfuerzo de lo que hoy tanto se alaba: la empresa emprendedora a contracorriente, involución que quizás prediga que el siguiente paso del edificio será volver a ser convento, o que, al hacer referencia a quien sufragó las obras, su fachada sea sencillamente una muestra de sus rebajas de enero. Sí, creo que es así, y, más allá de que pueda molestar esta discreta crítica, he de decir que, más que espectros del revoco, esos son sin duda, los fantasmas del Góngora, que no descansan en paz.

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